Posteado por: jose | octubre 25, 2016

Lección 1: coger el teléfono y recibir a los clientes.

Una de las cosas que no te enseñan en la facultad ni en los manuales es el noble arte de atender a los clientes ya sea por teléfono o en persona y esa es precisamente la primera lección que aprendes en un despacho.

Supongo que cada uno tendrá su método, yo empleo el que me “ordena” mi tutor, es su despacho y son sus reglas, como no podría ser de otra manera.

Personalmente me cuesta más coger el teléfono que recibir a los clientes, de hecho, cuando suena siempre me hago un poco el despistado a ver si alguien se me adelanta y evito el mal trago.

Las cosas se perciben de una manera totalmente diferente cuando eres el que tiene que recibir la llamada. En mi despacho tienen una centralita, por tanto, coges la llamada, preguntas con quien quiere hablar y quien es el que llama, te comunicas vía interna con el compañero solicitado, te dice si va a coger la llamada o no, vuelves a hablar con el cliente y le dices la buena o la mala noticia, coges el recado y a otra cosa mariposa.

Contado así, parece sencillo…el problema es que cuando te dicen: “mira, tenemos una centralita, para hablar conmigo tienes que pulsar *1, con el *2…si me pasas la llamada simplemente cuelgas y ya se conecta, si quieres volver a hablar con el cliente simplemente pulsa *”…tu estás a otra cosa, dices sí a todo y luego pasa lo que pasa…

Cosas como ésta son una enorme y bien merecida bofetada de realidad; tú opositor, tú que sabes mucho Derecho, tú que discutes al mismo nivel con quien lleva ejerciendo la abogacía desde antes de que tú entraras en la facultad…tú te equivocas cogiendo el teléfono, tú haces mal lo básico, tú fastidias al valor más importante de un despacho: los clientes.

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Responses

  1. Qué bueno! Como te entiendo como opositora y abogada en inicios!


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