Posteado por: jose | abril 18, 2013

18 de abril de 2013.

No es la primera, ni la segunda, ni la 13º vez que digo el día del cante justo antes de salir de casa: “que poco me apetece cantar hoy”…como cuando eramos pequeños e ibamos al colegio sabiendo que ese día tendríamos un “control de matemáticas” y deseabas que el autobús pinchara o que la profesora se pusiera mala o que simplemente se olvidara del susodicho examen…eso raramente pasaba y cuando pasaba más allá de ese inicial suspiro te quedabas con una rara sensación el resto del día, no pasó lo que tenía que pasar, me han cambiado mi destino y ves el mundo como raro, como con esa sensación de que no deberías estar haciendo eso, deberías estar sufriendo en tu examen…pues eso me ha pasado hoy, a mi preparador se le alargó la jornada más de la cuenta y no canté.

En el fondo me gusta cantar, me gusta la idea de que se ha acabado la semana, para mí el día de cante equivale a último día laborable, mañana ya es otra semana, ya son otros temas, ya es otra historia…

Para mí esta sensación se agravó más desde que canto solo una vez a la semana, antes, cuando iba martes y viernes, el viernes sí que era el fin de semana, pero como ya volvía el martes tenía menos sensación de relajación, ahora, de camino a casa pienso en el próximo jueves y me queda muy lejos, tengo mucho tiempo y mucho que estudiar pero sobretodo siento que tengo tiempo, algo que tanto apreciamos y que por momentos pensamos que lo desperdiciamos de manera estúpida.

Hasta que no me cueste y me levante mañana no se me va a ir esta sensación…

Os dejo con una canción de Springsteen, siempre es un buen momento para escucharle:

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Responses

  1. Me he sentido muy identificada con esta entrada, a mi me pasa exactamente lo mismo una especie de amor/odio al cante…por un lado deseas que pase algo para no ir pero por otro te da una sensación de alivio inmensa ¿verdad? Bueno mucha suerte en el oral tu puedes!!


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