Posteado por: jose | abril 24, 2011

Fin de la segunda parte

La vida es lo que es, una sucesión imparable de acontecimientos que hace que todo tu cuerpo se tensione, se relaje, que te falte el aire, que notes los latidos de tu corazón en el pecho de tal manera que te levantas la camiseta con miedo a ver como intenta salirse de tu pecho…

No sé por qué, pero siempre se intenta planificar todo, tenerlo bajo control, saber exactamente lo que va a pasar y conseguir, que lo que queremos que ocurra…happen.

El problema es que no siempre ocurre y hay situaciones en que eso no está bajo nuestro control, en realidad el 99% de las cosas no están bajo nuestro control…y lo peor de todo es que… desde un principio uno lo sabe, pero no quiere aceptarlo, intenta hacer aquello que cree que tiene que hacer para conseguir esa meta, pero hay cosas que simplemente no pueden ser.

A veces crees ver un destello de luz en las sombras, una señal, algo que te hace conservar la esperanza, pero en realidad no hay nada y la calle sigue siendo tan oscura como siempre…hay que aceptarlo.

Sinceramente pensé que estaba bien, que había salido del callejón, que había vuelto a la calle principal, llena de farolas y totalmente iluminada, en donde uno se encuentra seguro, pero no es verdad, la luz que intentaba asomar a lo lejos era simplemente una farola en donde la bombilla daba sus últimos destellos y justo cuando me paro debajo de ella a contemplarla, se apaga y la calle queda a oscuras de nuevo.

No sé cuánto tiempo estaré divagando por esta calle, pero tengo la impresión de que todavía acabo de empezar y tengo que soltar lastre, dejar algunas cosas atrás, innecesarias para avanzar, es simple cuestión de ahorrar energías…

Me encuentro sentado en la acera, apoyando mi espalda contra la farola y decidiendo que debo dejar atrás, que como siempre ocurre es aquello que precisamente no quieres abandonar, me he puesto en pie y dejado esa carga en el suelo y avanzo sin mirar atrás…

Yo antes escribía sobre mi yo opositor, ese yo ha sido encerrado en su habitación por mi yo persona, que es quien os hablará a partir de ahora y aún a costa de parecer incongruente,pasa largas jornadas hablando consigo mismo,pero con nadie más, no acepta comentarios…

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